A pocos días de un gran cambio en
mi vida, me replanteo que aun no estoy donde tengo que estar. No sé cómo
explicar, ni plasmar en unas palabras,
las emociones que siento cuando
encuentre el redil ansiado. El lugar donde me sienta feliz a ratos,
tranquilo muchas veces y realizado siempre.
Mirando para atrás, pero con el
cuerpo hacia adelante, me siento como Edith Piaf cuando salió a escena a cantar
“Non, je ne regrette rien”. He intentado
ser feliz y lo he conseguido a ratos. He intentado reírme y lo he conseguido casi siempre.
A escaso tiempo de que la rueda
de la fortuna empiece a girar de nuevo en mi vida, sé que no me arrepiento de
nada. Estoy un poco saturado de hacer balances en mi corta vida (corta porque al
lado de la de Leandro de Borbón soy un pipiolo), pero si decido a lo largo de
este articulo hacerlo, el titulo seria: “Encontrar”.
Me he encontrado durante 35 años muchas
personas, situaciones, algunos trabajos
que han forjado mi personalidad, mi forma actual de relacionarme y nunca me han
quitado la sonrisa. Si algo ha ensombrecido mi sonrisa es cuando, contra todo pronóstico,
decido marcharme. Prefiero ser un pobre feliz antes que un clase-media
cariacontecido.
Mi camino, en esta vida, es
comparado a un río castellano con muchos
meandros, cuando crees que vas por la
dirección que crees correcta, de una forma inesperada, se tuerce al contrario. Al principio el giro
es brusco, y el aturdimiento no te deja pensar con claridad, después te das
cuenta que por este lado también es bonito su paisaje y maravilloso el entorno.
Después de muchos meandros, dejarse llevar es, a veces, de sabios.
Como habréis observado en este post
no hay ni anécdotas divertidas ni surrealistas.
Esto no significa que haya perdido el
sentido del humor este año entrante, ni nada por el estilo. Estoy haciendo un
homenaje a una idea que se introdujo en mí hace 2 años y que ha sido, como una
planta, regada con muchos consejos de amigos, ha sido abonado por personas que
creen que puedo elegir a donde quiero que se tuerza el rio, a derecha o a izquierda. Donde me plazca.
Hay que ser consciente de que si
algo no marcha como debiera, hay que afrontar la situación de frente, levantarse
con dignidad, darte una sacudida en los pantalones estilo Almodóvar y despedirse
con afecto y con gratitud. Una estrofa de
una canción de Ana Belén dice: “El lugar
donde hayas sido feliz, no debieras tratar de volver”. He sido feliz durante
esta etapa, pero quiero ser feliz en otro sitio.
A poco tiempo para que todo cambie otra
vez, siento vértigo.


















